Productores agrícolas siguen “temblando” a un año del sismo

Por Manuel Angulo C.

Valle de Mexicali, B.C.- A casi un año del sismo de 7.2 grados Richter que tuvo como epicentro el Valle de Mexicali, el ambiente que reina entre productores agrícolas de la ahora llamada “Zona Cero” se define con una palabra: incertidumbre.

El sismo ocurrido el 4 de abril de 2010 a las 15:40 horas (tiempo local) sacudió tan fuerte el subsuelo del valle agrícola que hizo que afloraran pequeños manantiales de agua y arena, lo que originó, además de una serie de manchones blancos, montículos y desniveles en las parcelas.

El sismo además causó que afloraran manejos poco claros de los recursos que de manera emergente implementó el Gobierno Federal para compensar a los productores de trigo que, cuando ocurrió el terremoto, estaban a escasamente un mes de empezar a cosechar el grano.

El sismo del 4 de abril de 2010 dejó efectos devastadores en la infraestructura hidraúlica del Valle de Mexicali; los daños más severos ocurrieron en la zona cercana al epicentro. A un año del terremoto los daños son visibles aún.

Jorge Zazueta Camacho, presidente del Módulo de Riego #11, el cual comprende más de 9 mil hectáreas distribuidas en 15 ejidos y colonias agrícolas, califica como preocupante la situación que viven cientos de productores, porque dependen del suministro de agua a través de canales y éstos permanecen dañados, además de que por parte del Gobierno Federal no hay claridad en cuanto a un programa de rehabilitación.

Lo más grave, asegura, es que los productores están “sin brújula”, ya que por lo pronto, en el año-agrícola que comenzó en octubre del 2010 y termina en septiembre de 2011, en el módulo #11 sólo se sembraron 4 mil 060 hectáreas.

Una zona sobreexplotada
Zazueta Camacho, quien es originario del Valle de Mexicali y tiene título de Ingeniero Agrónomo, subraya que muchos de los males que afectan al sector agrícola se agravaron a raíz del sismo del 4 de abril del año pasado.

Pero además, recuerda, la ahora llamada “Zona Cero” como consecuencia de que ahí se ubicó el epicentro del sismo, ha estado sometida desde hace quince años a una sobreexplotación de los mantos acuíferos por parte de la Planta Geotérmica de Cerro Prieto que es operada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

“En 1980 ya tuvimos un sismo fuerte que causó daños a los canales, en ese entonces los canales los administraba el Gobierno, pero luego el Gobierno nos concesiona los canales a los módulos de riego, y desde entonces nosotros tenemos un problema que se llama Comisión Federal de Electricidad, es un problema porque es una empresa de gobierno que contamina, afecta a los productores y la zona (agrícola) en general, pero como es gobierno con gobierno es muy difícil que las cosas caminen; como dos agujas que no se pueden ensartar de punta”, explica el representante de usuarios del agua.

La principal afectación que la Comisión Federal de Electricidad ha causado a los productores, dice Zazueta, es que al sobreexplotar el manto acuífero, con la extracción de agua de decenas de pozos, han ocurrido hundimientos del terreno donde están asentados los principales canales que conducen el agua del Río Colorado.

Los hundimientos han afectado principalmente al canal Delta, que es, en el caso de los módulos de riego #10, 11 y 12, la fuente principal que lleva el líquido hasta los canales secundarios para luego de ahí hacerlos llegar a las parcelas mediante canales de conducción.

“Después de casi un año nosotros seguimos igual que hace 15 años, es decir, que hasta la fecha el Gobierno no ha aterrizado un proyecto para la nueve ruta del Canal Delta, dicen que hay siete proyectos, que una parte del nuevo canal va a ser encementado, que otra parte va a ser entubado, pero hasta la fecha nosotros no hemos visto un solo proyecto”, refiere.

Jorge Zazueta Camacho, presidente del Módulo de Riego #11 subraya que el sismo del 4 de abril del 2010 causó que viejos problemas de hundimientos en los canales, especialmente El Delta, se hicieran más evidentes.

Y agrega:

“Eso es lo que en nosotros los productores de esta zona genera una incertidumbre y una inseguridad, porque como dicen, mata más la duda que el desengaño”.

Un panorama desolador
Durante un recorrido realizado por algunos predios agrícolas del ejido Durango, uno de los ejidos ubicados dentro del módulo #11 y en la llamada “Zona Cero” fue posible apreciar que la infraestructura de canales efectivamente no ha sido reparada; permanecen igual que como los dejó el sismo ocurrido aquella tarde de Domingo de Ramos.

Se observó maquinaria trabajando en desazolvar un dren, el cual forma parte del cuerpo de agua que forma el sitio recreativo conocido como Río Hardey.

“Antes del sismo aquí entraban las lanchas de los ‘gringos’ que les gustaba esquiar, o con sus motos acuáticas, pero con el sismo el nivel del dren subió y el agua dejó de fluir”, relata Jorge Castro Castro, Tesorero del Módulo de Riego #11, quien conoce bien la zona, debido a que cerca están algunos predios agrícolas que le pertenecen a él y su familia.

Durante el recorrido también se pudieron apreciar decenas de manchones blancos en las parcelas, algunas de ellas sin nivelar aún, los cuales se originaron a causa de la arena que emergió del subsuelo, junto con miles de litros de agua, mucha de ella salobre.

Castro Castro señala que en muchos de los canales aledaños a las parcelas se han tenido que hacer trabajos de elevación de bordos, debido a que los niveles se perdieron como resultado del impacto del sismo en el subsuelo y en la superficie de los terrenos.

Sin embargo, agrega, han sido trabajos de emergencia, que no son definitivos, a pesar de que se les ha invertido mucho dinero, el cual aportado por el Gobierno Federal, a través de la gestión de los diputados Sergio Tolento Hernández y Francisco Javier Orduño Valdez.

En este sentido, Jorge Zazueta Camacho explica de la siguiente forma los efectos del sismo en las parcelas y canales de la “Zona Cero”:
“Es como si hubieras sacudido una cobija y al tenderla de nuevo te quedan bordos irregulares en todos lados, partes bajas y partes altas, ya ningún nivel es igual”.

Un canal completamente destruido en el ejido Durango se conserva tal cual lo dejó el sismo de 7.2 grados.

Productores “rentan” derechos de agua
Una de las situaciones que mantiene en la incertidumbre a los productores, pero que para muchos fue la única alternativa, es que la Comisión Nacional del Agua (CNA) les ofreció, desde el año pasado, que se convirtieran en arrendadores de sus permisos para uso de agua.

Así, el productor que aceptó adherirse a tal programa, cedió a la CNA el volumen de agua que le corresponde por el año agrícola y recibió 7 mil pesos por cada hectárea que posea.

José Villanueva Verdugo, productor agrícola que no entró en ese programa de apoyo porque decidió sembrar, dice que es una incógnita el destino de esos miles de metros cúbicos que Comisión Nacional de Agua está comprando al convertirse en arrendataria de los permisos de riego.

“Muchos productores aceptaron ese apoyo por hectárea y eso significa que no tendrán agua por todo el año agrícola, pero quienes sí decidimos sembrar y no rentamos nuestros permisos de agua, ahora nos hemos enfrentado a que las empresas o instituciones financieras no nos quieren apoyar”, señala.

Villanueva Verdugo dice saber de la existencia de un oficio que la Comisión Nacional del Agua envió a las instituciones bancarias y financieras para recomendarles que no aprobaran créditos a productores situados en la “Zona Cero” debido a que por los daños ocurridos en la infraestructura hidraúlica es
muy probable que no se puedan llevar a buen término cualquiera de los cultivos que se instalaran.

Además, puntualiza, se han enterado de casos en los que algunos productores sí aceptaron arrendar sus permisos de riego, a razón de 7 mil pesos por hectárea, pero aún así han hecho preparación de tierras para sembrarlas y de esa manera acceder a otros apoyos, pero sin que quede claro cómo es que van a regarlas si ya no tienen derecho a uso del líquido, al menos por todo el año agrícola.

“Hay manejos poco claro de los recursos, y de eso hemos sabido que hay productores en el módulo #10 que están en esa situación, y se han aprovechado de su buena relación con los directivos”, señala.

Gustavo Melgoza, otro de los productores que decidió sembrar sus tierras y no arrendar su permiso de agua, se queja de que hasta el momento no ha sido apoyado al cien por ciento con los recursos que destinaron para recuperación de suelos.

Explica que desde el año pasado se aprobaron recursos para que los productores pudieran llevar a cabo un diagnóstico, subsueleo (trabajo de excavación del suelo para reintegrar arena y otros materiales que hayan emergido), nivelación y aplicador de mejoradores de suelo.

Los apoyos, dice Melgoza, han sido insuficientes ya que tan sólo en el caso de la nivelación se han requerido hasta más de 10 días trabajo en una parcela, por lo que el tope de 60 mil pesos que autorizó el Gobierno no ha alcanzado.

“Además nosotros los productores le hemos tenido que meter dinero de nuestra bolsa para reparar los canales conductores de agua, en mi caso yo me gasté alrededor de 50 mil pesos en diesel y gasolina, y alguna refacción que tuve que comprar, para hacer los trabajos de reparación, porque algunos canales están totalmente dañados, entonces tuvimos que hacer bordos o poner tapones, con la finalidad de poder regar”, comenta.

El impacto económico en la comunidad
Menos empleos en el campo, caída en las actividades secundarias, tales como talleres, refaccionarias, llanteras, herrerías, entre otras, además de la propia incertidumbre en el sector agrícola, son los principales impactos que se perciben en la economía de la “Zona Cero”.

Jorge Zazueta Camacho señala que la derrama económica que no se generará, como consecuencia de que tan sólo en el módulo#11 se hayan dejado de sembrar 5 mil hectáreas de trigo, va a tener sus efectos.

Subraya que como siempre el Gobierno lo que ofrece a los productores son subsidios ya que los productos agrícolas, tales como el trigo, están sujetos al precio que se fije oficialmente, y no a un mercado en donde el productor puede poner el precio en función de los costos de producción.
“Esto nos hace sentirnos como limosneros, así nos tienen, como limosneros”, subraya.

Por su lado, José Villanueva Verdugo puntualiza que los efectos económicos que ya se perciben en la “Zona Cero” desde el año pasado es la falta de empleos, la inseguridad y además el robo de algunas de las instalaciones de los canales que fueron dañados, tales como compuertas.

La situación, coinciden los productores entrevistados, es incierta, y las señales que han recibido de parte del Gobierno es como si éste quisiera que los hombres del campo dejen las tierras afectadas por el sismo y se vayan a otro a sembrar, o definitivamente, dejen de lado la actividad agrícola para dedicarse a otras actividades. ¿Cuáles?. Esa es la otra parte de la incertidumbre: No se les ofrecen alternativas serias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: