ULTIMA CUARTILLA: Los gobiernos (in) merecidos

Por Manuel Angulo C.

La última jornada electoral en la que los sanluisinos mostraron una aparente recuperación de la confianza en sus autoridades, al menos eso reflejan los números puros y duros, fue la del 2 de julio del año 2000, cuando acudieron a votar en una proporción superior al 50% respecto de la Lista Nominal.

La fecha es difícil de olvidar, porque también significó el fin de la hegemonía del sistema priísta por 70 años en el Gobierno Federal. El “efecto Fox” logró en ese entonces, pues, que de la lista nominal de 92 mil 670 votantes en San Luis Río Colorado, acudieran a las urnas más de 52 mil.
Recordemos un poco aquella oleada de esperanza que invadió al país cuando apenas iniciaba el siglo XXI y enseguida regresemos a San Luis Río Colorado, si usted me lo permite.

Vicente Fox Quesada marcó el inicio de una “nueva era” en el Gobierno de la República y de inmediato los aires de cambio, o mejor dicho de un anhelado cambió, empezaron a soplar en las conciencias de millones de ciudadanos… el problema fue que esos aires no soplaron en los pasillos de las oficinas de los funcionarios públicos de primer nivel y, tampoco, ni siquiera un soplo se coló en las rancias estructuras de las organizaciones clientelares construidas por el PRI durante el siglo XX.
La alternancia

El 2000 significó la llegada del Partido Acción Nacional (PAN) a la Presidencia de la República, pero también fue el inicio de la decadencia de los valores ensalzados por Manuel Gómez Morín, fundador de ese partido de derecha, y que terminaron por olvidarse en gobiernos blanquiazules que ya desde años atrás habían logrado conquistar municipios y Estados que antes fueron bastiones controlados por el Partido Revolucionario Institucional.
Así pues, la llegada al poder federal del siempre polémico, ahora ex presidente y pretencioso asesor de los caminos del país, Vicente Fox Quesada, no resolvió en nada el ansia de una verdadera democracia, ni mucho menos fue el cumplimiento de los tan cacareados, por el PAN, gobiernos humanistas, sensibles, con sentido social y respetuosos de la dignidad del hombre.

La historia ahora nos dice que cientos de funcionarios de primero, segundo e ínfimo nivel (sobre todo si de niveles de ética y moral se habla) se habían incrustado en el poder público, agarrados cual garrapatas hambrientas, y habían empezado a imitar, algunos de ellos con fidelidad milimétrica y otros superando todas las expectativas, los vicios que tanto habían criticado cuando se encontraban en el lado de la oposición, sobre todo cuando sólo eran oposición y difícilmente tenían oportunidad de posiciones de poder en aquel caduco sistema del PRI.

Basta con recordar a Baja California en 1989. Los panistas sentían volverse locos. Ernesto Ruffo Appel lograba lo que por tantos años habían buscado miles de simpatizantes en todo el territorio nacional: Ganar una gubernatura y demostrar que el PAN también podía dirigir los destinos de una entidad federativa y, además, hacerlo bien y mejor que el PRI.

Carismático y con arrastre entre la gente, seguramente aún con los ideales panistas a flor de piel, Ruffo Appel hizo el gobierno de la mejor manera que pudo y no le faltaron prietitos en el arroz, además de que fue heredero de un sistema político del que era difícil sacudir tanto polvo, tantos vicios y sobre todo tantos expedientes guardados bajo la alfombra, algunos de ellos con olor a muerto.
Mientras Baja California celebraba la alternancia, los panistas de varias zonas del país empezaban a fortalecer sus esperanzas de repetir el fenómeno de “La Baja” en otras entidades, entre ellas Sonora.

*La ola azul en San Luis

Regresemos ahora a San Luis Río Colorado, a los finales de la década de los 80’s e inicio de los noventa, época en que los militantes panistas locales, todavía bajo el liderazgo moral y político de Fausto Ochoa Medina, también veían muy cerca la posibilidad de recuperar a San Luis Río Colorado; empezaban a mirar la luz que parecía la salida de un negro túnel.

Cabe recordar que hasta 1989, el único gobierno panista en San Luis Río Colorado había sido el de Fausto Ochoa Medina, uno de los precursores del PAN en esa ciudad, y quien condujo los destino del municipio entre 1982 y 1985.

Llega 1991. Siete de julio, día de la elección. Si las cuentas no nos fallan, el pasado 7 de julio se cumplieron 20 años. Significativo porque ese mismo año comenzó una de las peores etapas de San Luis Río Colorado. Usted recordará, si tiene 40 años o más de edad, que la elección fue ganada, según los resultados oficiales que proporcionó el Comité Municipal Electoral, por el candidato del PRI, Raúl González “El Lobito” Valenzuela.

Más de 39 mil personas acudieron a las urnas. El resultado: el candidato del PAN obtuvo 19 mil 182 votos; el candidato del PRI, 19 mil 343. Una diferencia de 161 votos.

Los acontecimientos que se vinieron después son de sobra conocidos. Una negociación de las dirigencias nacionales del PRI y del PAN resolvieron pedirle a “Lobitos” que renunciara a su nombramiento como Alcalde electo, para calmar los ánimos de la militancia panista sanluisina.

El afortunado (desafortunado a la postre) fue Gilberto Madrid Navarro, hombre de buena voluntad, pero falto de oficio político e ingenuo hasta el tuétano. A él le tocó la tarea de ser el Alcalde sustituto.

Su administración municipal (1991-1994) diluyó cualquier posibilidad de triunfo que el PRI tuviera en los siguientes comicios. Una ciudadanía enojada; una ciudad olvidada y que retrocedió una década en el ya de por sí pobre desarrollo que sostenía; y la creciente ola panista que bañaba al vecino estado Baja California, terminó por completar el revés para el partido tricolor, que fue luego repetitivo en las elecciones de 1997, 2000, 2003 y 2006.

En quince años ( 5 trienios) (Jorge Figueroa González, Florencio Díaz Armenta, Enrique Reina Lizárraga, José Inés Palafox Núñez y Héctor Espino Santana),al PAN le fue suficiente para que sus militantes en el Gobierno se emborracharan con el poder, sin dejar de lado los constantes e intermitentes traspiés, así como las crudas morales sufridas en el trayecto.

Aunque en las urnas ganaron, durante las elecciones ya mencionadas los panistas perdieron el respeto y confianza de los ciudadanos. Las cifras ahí están y lo demuestran; salvo el curioso, y esperado, repunte de votos que le dio el “efecto Fox” a la elección del 2000, con Florencio Díaz Armenta como candidato a Alcalde, en los últimos 11 años la participación de los votantes ha ido de menos a menos.

Si analizamos tan solo las últimas cuatro elecciones, tres de ellas ganadas por el PAN, el porcentaje de participación de los ciudadanos se ha mantenido por debajo del 50%, entre 2003 y 2009, y por debajo del 60% en el caso de la elección del 2000, cuando Enrique Reyna Lizárraga consiguió el 61% de los votos, con una participación de electores del 57%.

Luego, en 2003, José Inés Palafox Núñez ganó con el 37.10% de los votos totales emitidos, y la participación de los electores de la lista nominal cayó al 43%.

En las elecciones subsecuentes la participación ciudadana no ha mostrado signos de recuperación. De hecho, aunque en términos de participación electoral el índice se ha mantenido entre 43 y 44 por ciento, en términos reales cada vez acuden menos electores a las urnas, debido a que entre elección y elección aumenta el número de ciudadanos registrado.

Así, en la elección de 2006, en que resultó ganador el panista Héctor Rubén Espino Santana, la lista nominal estaba integrada por 113 mil 955 ciudadanos (casi 6 mil más que en 2003), y de aquella cantidad acudió a votar el 44.90% contra el 43.34% de 2003. El candidato ganador obtuvo el 48.6% de la votación total.

En la última elección, 2009, la lista nominal se incrementó casi 23 mil votantes, y se situó en la cifra de 136 mil 760, de los cuales acudió a votar el 43.89%. El Alcalde ganador, Manuel Baldenebro Arredondo, obtuvo casi el 47% de los votos totales.

En este sentido, el actual Alcalde de San Luis Río Colorado no es más legítimo que cualquiera de los que lo antecedieron. Por eso cuando asegura que su Gobierno es de la gente, no dejan de ser palabras huecas, carentes de valor ante una ciudadanía ausente, molesta, que no conoce bien a bien a su autoridad, y no deja de asombrarse ante sorpresivos anuncios y medidas “sacadas de la manga”.

Baldenebro Arredondo tuvo la oportunidad de reivindicar a la institución política de la que emergió como candidato hace más de dos años, y tuvo oportunidad de reinvindicar el oficio político y la figura de Alcalde, pero todas esas oportunidades las ha desechado, y de paso le ha abonado al desencanto de miles ciudadanos por ejercer sus derechos electorales.

En varios sentidos, el alcalde priísta no deja de parecerse a ex munícipes como José Inés Palafox Núñez y Héctor Rubén Espino Santana, a quienes también gustaban los reflectores y no perdían la oportunidad de ofrecer “pan y circo” al pueblo, a cambio de una pretendida popularidad, que las más de las veces no llegó.

Pero, el médico y político se “voló la barda”, como dicen en el barrio. Superó las expectativas, pero no las de los ciudadanos, sino seguramente las propias, porque quizá en su fuero interno nunca pensó que llegar a la primera posición política en el Municipio pudiera ser tan lucrativo.

A un año de concluir su trienio, ya entendió muy bien que el “Año de Hidalgo” se debe de instaurar desde el inicio del Gobierno, sobre todo si hay muchas posibilidades de que los ciudadanos, en la siguiente elección, opten por un partido de oposición y entonces no haya quien se encargue de cerrar bajo llave el ya de por sí oculto baúl de los desmanes cometidos.

Los hechos, y evidencias que aún permanecen ocultas, nos dicen que al Alcalde Manuel Baldenebro Arredondo lo que menos le interesa es ser claro en su gobierno, y tampoco le preocupa hacer un trabajo que realmente deje huella.

El primer indicio que da un gobierno que pretende esconderse de la ciudadanía, y por ende beneficiar a un pequeño grupo de allegados, es intentar cooptar a los medios de comunicación. El gobierno de Manuel Baldenebro Arredondo lo hizo desde un primer momento, desde que empezó a gobernar; quizá algunos acercamientos hayan empezado desde mucho antes.

Con quienes pudo y cedieron no hubo mayor problema; con los que no pudo, buscó las formas de apropiarse de ellos, y ya lo hizo. Es muy posible que su nombre no aparezca en la lista de propietarios, pero evidentemente sus allegados sí, y por ende están a su servicio.

Finalmente, con quienes de plano no pudo, entonces optó por el veto publicitario. Así, sin más ni más, como dueño y señor de los recursos públicos.
Así pues, como nunca, los ciudadanos de San Luis Río Colorado aparecen en el último lugar de las prioridades del Gobierno, y al final de cuentas sólo han recibido muestras de un populismo desfachatado y mediocre, que no oculta sus afanes mesiánicos y cae en un culto a la personalidad que raya en lo insultante.

El de Baldenebro Arredondo es un gobierno que tarde o temprano tendrá que dar explicaciones a la ciudadanía acerca de decisiones que ha tomado o que ha dejado de tomar. En este último tramo de su Gobierno, el Alcalde tendría que hacer un balance de los compromisos que hizo en su campaña y de aquellos que realmente ha cumplido.

Es tarde ya para cumplir con aquello que no se hizo en los dos primeros dos años, pero al menos debiera, de frente a los ciudadanos, decir “no se va a poder”. Es tiempo ya de dejar de trazar proyectos “sobre las rodillas”, proyectos que ni siquiera son una prioridad antes las necesidades de una ciudad como San Luis, cuyo progreso, salvo el nuevo pavimento alrededor de las escuelas, no se ve por algún lado.

No sé, estimado ciudadano, estimado lector, si usted haya votado o no por el actual Alcalde. Incluso, no sé si haya ejercido su derecho al voto en la última elección. Sin embargo, sea cual fuere su caso, ojalá tenga tiempo de reflexionar un momento, por una parte sobre el actual gobierno, pero más allá de eso, de meditar su papel como ciudadano, como factor de cambio, como parte de una sociedad que necesita activar sus mecanismos para exigir a los gobernantes que dejen de “jugar a los reyezuelos” y que se pongan, en serio, a provocar beneficios para la comunidad, sin aspavientos, sin actitudes gandallas, sin manifestaciones de salvador del mundo, y con humildad.

De paso, vayamos repasando todos, y cada uno de nosotros, la responsabilidad que tenemos frente a estos gobiernos, y de frente también al próximo proceso electoral. Es urgente que reivindiquemos nuestro papel como ciudadanos.

Tenemos el deber de crecer como sociedad y decidir si tenemos los gobiernos que merecemos, o merecemos tener los gobiernos que de verdad queramos.
Hoy será un mejor día. Gracias.@

Comentarios a: jesusm.angulo@gmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s