Última Cuartilla

Las razones de la indignación

Por Manuel Angulo C.

Cada vez más, y con fuerza creciente, cunde el Movimiento de los Indignados a nivel mundial, luego de haber surgido el 15 de mayo de este año en España.

El “15-M” (15 de mayo), nombre que tomó originalmente, ya llegó a México, específicamente a la capital del país, a mediados de octubre pasado.

Este movimiento social, según lo describe el sitio Wikipedia, “es un movimiento ciudadano formado a raíz del 15 de mayo de 2011 con una serie de protestas pacíficas en España con la intención de promover una democracia más participativa alejada del bipartidismo PSOE-PP y del dominio de bancos y corporaciones, así como una auténtica división de poderes y otras medidas para mejorar el sistema democrático”.

Los antecedentes de este movimiento se dan en marzo de este año con una protesta estudiantil, precisamente en España, y en los siguientes meses el movimiento madura hasta convertirse en una propuesta ideológica sustentada en llamar la atención de los grandes poderes, económicos, políticos y sociales, acerca de que tiene que hacerse algo para evitar que este mundo se siga partiendo en varios pequeños mundos: los de los muy ricos, y los de muy, incluso extremadamente, pobres.

Después del 15 de mayo, en cinco meses el movimiento se replicó en países europeos tales como Alemania, Francia, Inglaterra, Grecia, Italia, Portugal y Bélgica; en América, el movimiento ya está presente en Canadá, Estados Unidos y México.

El pasado 15 de octubre, precisamente 5 meses después de iniciado el movimiento, se realizaron manifestaciones en 951 ciudades de 82 países, para protestar contra la precariedad vinculada a la crisis y el poder de las finanzas.

Los manifestantes usaron eslóganes tales como: “Pueblos del mundo, levantaos”, y “Sal a la calle, crea un nuevo mundo”.

El movimiento de los indignados expresa el coraje y frustración de una generación sin futuro ni fe en las instituciones tradicionales, políticas, pero también financieras, que son consideradas responsables de la crisis y que se aprovechan de los daños causados al bien común.

En Chicago, Estados Unidos, al movimiento de los indignados se han unidos grupos civiles que luchan por los derechos de los inmigrantes, tal es el caso del movimiento “Ocupa el Barrio” que inició el pasado 8 de noviembre en la Plaza Teotihuacán, ubicada en Pilsen, un vecindario mexicano.

En este movimiento pro inmigrante y en apoyo a los indignados están profesores universitarios y líderes comunitarios.

Por supuesto, en muchas de las ciudades en donde el Movimiento de los Indignados se ha establecido también han hecho presencia la violencia y los disturbios.

Pareciera que movimientos sociales y violencia no pueden disociarse, pues aunque se trate de movimientos pacíficos, o al menos así se han pronunciado, los choques entre agentes del orden y civiles se dan a la menor de las provocaciones.

Lo que está fuera de dudas es que motivos para estar indignados hay, y de sobra. Con gobiernos cada vez más autoritarios, más insensibles a las verdaderas necesidades sociales y sobre todo cada vez más cercanos a los grupos poderosos y más lejanos a los intereses de la mayoría de los gobernados, seguramente los movimientos de protesta serán asunto de todos los días en los meses y años que vienen.

Hay un hartazgo de los ciudadanos de cómo el poder político, el poder financiero, y ahora hasta el poder criminal aliado con los primeros dos, están acabando con las esperanzas y libertades de los ciudadanos de bien.

Ahora pareciera, y esto lo digo analizando el entorno político, social y económico que nos rodea, que no hay más que de una sopa: O te alineas… o te alineas.

O parafraseando al Presidente Municipal “Juan Vargas”, el personaje interpretado por Damián Alcázar en “La ley de Herodes”, película del director Luis Estrada, filmada en 1999: “¡Nos tocó la ley de Herodes, o te chingas o te jodes!”

Pero por más cruda y reveladora que pueda parecer una película, una obra literaria o cualquier representación de la realidad, ésta jamás podrá ser superada por la contundente realidad.

Nos quieren meter a fuerzas, y con empeño en repetirlo hasta el cansancio, que Enrique Peña Nieto (lease “Marioneta de Carlos Salinas y Compañía”) es prácticamente ya el próximo Presidente de México. Y hay quienes lo creen y lo repiten con una convicción que nos hace pensar que de pronto se les insertó un“chip” que los hace reaccionar como autómatas.

Nos venden la idea, pues, que ante el evidente fracaso del PAN en sacar de la barranca al País, la única solución es el regreso de la vieja banda de ladrones priístas que durante 70 años “construyeron las instituciones” (así lo dicen), para, ahora sí, llevar a México a los umbrales del desarrollo, el progreso y la riqueza… ¡Qué mentira más grande!

Como si no supiéramos que México ha sido rico y próspero siempre, pero el problema radica, pues, en que la llamada clase política (que hacen política sin clase) se ha encargado de que esa riqueza se distribuya en pocas manos, mientras se empeñan en mantener en la marginación e ignorancia a millones de mexicanos. Claro, una realidad que bien le conviene a ese pequeño mundo de la fauna política que sólo se dedica a amasar riqueza a costa de la grandeza del País y de la pobreza de la mayoría.

Desde el más encumbrado funcionario federal hasta el Alcalde del municipio más pequeño del País, de entre toda esa pléyade de burócratas, puede surgir un potencial saqueador de la riqueza nacional.

Desgraciadamente, de lo que más carecen el 99% de nuestros funcionarios y gobernantes es de ética; y de lo que más presumen es de arrogancia y de sabérselas de todas-todas.

Por eso, cada vez más ese distanciamiento entre sociedad y gobernantes, cada vez más ese hartazgo de lo que hace el Gobierno en lo “oscurito”; cada vez más esa sensación vomitiva ante las tranzas y corruptelas que se tejen para desfalcar al erario; cada vez más impotencia ante la alianza aberrante y desfachatada entre autoridades y crimen organizado.

• A propósito de transparencia
Extraña respuesta la que dio la Secretaría de Gobierno de Sonora a una solicitud de información respecto al presupuesto de egresos de la oficina de Representación del Gobierno estatal en San Luis Río Colorado.

La oficina, que fue el premio de consolación de Ángel Luis Ruiz García, ex candidato panista por la Alcaldía en 2009, opera en esta ciudad sin presupuesto definido, según una respuesta obtenida a través de Transparencia y Acceso a la Información.

El 28 de octubre, la Secretaría de Gobierno respondió así a una solicitud foliada con el número 239411 que fue hecha el 19 de octubre a través del Sistema Infomex que permite las solicitudes de Acceso a la Información Pública:

“En lo relativo a la información solicitada por usted referente a un documento que muestre el ejercicio presupuestal del 2010 ejercido por esta Oficina de Representación hago de su conocimiento que no existe un documento que muestre tal información; toda vez que nuestra oficina no tiene asignada clave presupuestal, por lo que no contamos con un presupuesto específico asignado para el 2011”.

Sin embargo, la dependencia estatal, luego de hacer notar que proporciona la información por única ocasión y que fue obtenida del Control Interno de la Secretaría de Gobierno, proporciona los datos del gasto que tuvo en 2010 la oficina que encabeza Ruiz García.

En 2010, según el documento proporcionado, la oficina de Representación del Gobierno del Estado en San Luis, gastó 245 mil 017.41 pesos, pero no incluyen los sueldos del propio representante del Gobernador y demás personal que tiene la oficina.

Nada más en la renta del local que ocupa la oficina en avenida Libertad entre calles 16 y 17, se gastaron 73 mil 337.70 pesos durante 2010. Otros gastos considerables en el mismo año, fueron 40 mil 870 pesos en servicio telefónico y 35 mil pesos en energía eléctrica.

En 2010 la oficina que representa al Gobernador en San Luis gastó además 10 mil 665 pesos en ceremonias; 20 mil 774 en combustibles; 16 mil 240 pesos en arrendamiento de mobiliario y equipo; y 14 mil 701 pesos en mantenimiento de equipo de transporte.

Así, en 2010, la oficina gastó un promedio de 946 pesos diarios en cada uno de los días hábiles.
Pero en 2011, o al menos del primero de enero hasta octubre, esa oficina llevaba gastados ya 559 mil 171.39 pesos, es decir 314 mil 153 pesos más que en todo el 2010, y eso que le quedan aún dos meses al presente año.

Por supuesto, deberíamos pensar que con ese gasto incrementado en más de un 100%, esa oficina estaría dando mejores resultados que en 2010… Esperemos que sea así. Ya se lo informaremos.

Hoy será un mejor día. Gracias.

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